viernes, 19 de septiembre de 2008

¿Escenario apocalíptico?

¿Qué sucedería si, entre estudios sobre la mayor pluviosidad de los días laborables en invierno y de los festivos en primavera, a algún científico despistado se le pasara por la cabeza la idea de inventar o descubrir un mecanismo que permitiera a la mujeres ser partenogénicas? ¿Qué ocurriría si esta técnica, medicamento o artilugio tuviera (evidentemente) como indeseado efecto secundario que sólo nacieran niñas? Creo recordar que hace poco una película planteó un escenario apocalíptico basado en esta premisa, pero yo me pregunto ¿realmente sería esto tan terrible?

Meditándolo bien, y lamentándolo por ese sexo opuesto que a veces le da un poco de sal a nuestras vidas, yo le veo a la circunstancia algunas ventajas. Por de pronto, la violencia machista en España iba reducirse mucho. Las violaciones caerían en picado. La violencia sexual contra mujeres en países en guerra pasaría a ser sólo un mal sueño. Quizá alguna inmigrante ilegal se viera obligada a acostarse con la policía de turno para que ésta hiciera desaparecer sus antecedentes penales, pero no sería más que algo episódico. El alcoholismo y la drogadicción pasarían bastante de moda y el tráfico de estupefacientes dejaría de representar un negocio tan lucrativo. Habría una gran crisis laboral entre las prostitutas y la trata de blancas quedaría en el olvido.

Posiblemente descendería el número de maltratos infantiles. Lo más seguro es que a ninguna empresaria china se le ocurriera adulterar una leche en polvo que podrían beber sus propios hijos o nietos, y en caso de negligencia tal vez no esperarían a que acabaran los Juegos Olímpicos para comunicarlo a la población y tomar las medidas oportunas. Las presidentas y ministras de las potencias mundiales se lo pensarían dos veces antes de declarar una guerra por muy geoestratégica que fuera la zona en conflicto (sobre todo si la erradicación masculina incluye algún elemento supuestamente perteneciente al mal llamado sexo débil, léase Thatcher, Rice y Palin). No habría problemas en establecer la custodia compartida en todos los casos. Mi marido no me abandonaría cada domingo por el fútbol.

Pero afortunadamente para la preservación de las especies en extinción (que en ocasiones sucede cuando éstas no se adaptan a las nuevas condiciones de su entorno… ¿a qué me suena eso?), en este caso géneros en extinción, los científicos están demasiado ocupados investigando cosas importantes, como la cura del cáncer, la vacuna contra el sida o la fórmula exacta de la tortilla de patatas (bueno, a alguien le interesará también, digo yo) para preocuparse por estas memeces. Así que sólo nos queda dar el hecho por consumado y, cuando escuchamos o leemos que un hombre ha matado a su mujer y/o a sus hijos y a continuación se ha suicidado, sólo nos queda preguntar, y por qué no, también desear: ¿por qué no se pegaría el tiro antes?

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