jueves, 6 de noviembre de 2008

Dios es amor

Dios es amor, la Biblia nos lo dice, como rezaba (nunca mejor dicho) aquella canción que nos hacían corear las monjas a las que hemos tenido la gran suerte de educarnos en un colegio religioso exclusivamente femenino, experiencia que no olvidaré en la vida, porque me ha enseñado, entre otras cosas, a ser una chica hacendosa, recatada y sumisa que comprende que las necesidades masculinas, al igual que sus sueldos, están por encima de las de cualquier fémina, y que si les da por enseñarnos un poco de disciplina es porque, seguramente, los pobres se hallan en tratamiento por depresión o algo así, y hay que disculparles con una ligera reprimenda. ¡Están sometidos a tantas presiones! Enseñanzas que han proporcionado estabilidad a mi vida matrimonial (después de todo, de algo hay que morir) y resignación cuando la crisis me dificulta alimentar a los diez churumbeles con los que una sagrada convivencia marital sin contracepción, siguiendo los dictados de Roma, me ha obsequiado.

Dios es amor. Amor incondicional. Amor que abarca a los niños africanos que salen en los anuncios televisivos recaudatorios de una Iglesia a quien nuestro gobierno ha dejado prácticamente en la miseria, amor que abarca al hermano del papa Ratzinger (ya que si el representante de Dios en el mundo le prepara una fiesta con tanto tronío empleando fondos que pertenecen a todos los cristianos, algo tendrá que ver el Ser Supremo en esto, digo yo). Amor que abarca hasta los curas pederastas, que ven sus pecados absueltos por un Dios de perdón y una Santa Iglesia Católica y Apostólica Romana de impunidad.

Por eso, cuando oigo que alguien quiere subvertir este amor, elevando a la categoría de familia la convivencia entre seres desviados, cuestionando el papel secundario de la mujer en la sociedad y en la familia, tan necesario para el mantenimiento de nuestras sacrosantas costumbres, y eso ni más menos que en el programa de la educación de mis hijos, siento miedo. Miedo del respeto, miedo de la comprensión, miedo de la aceptación, miedo de la humanidad. Y, secundada por el santo padre Benedicto y los ilustres cardenales de Madrid, Toledo y Valencia, y sintiendo gravitar en la lejanía el apoyo de mi soberana, objeto. Objeto ese grimorio demoníaco que es el libro de Educación para la Ciudadanía.

Y cuando mis ateos vecinos me increpan, diciéndome que el divino amor de Dios que yo reivindico es muy parecido a la voluntad de convivencia, libertad, igualdad y tolerancia que el programa (a pesar de que ni siquiera ellos, sus partidarios, reconocen que sea perfecto) establece, me llaman fanática religiosa e intentan hacerme sentir avergonzada de ser católica, yo les contesto que gracias a fanatismos como mi religión en España no vamos por ahí, como hace los musulmanes, por ejemplo en Somalia, violando multitudinariamente a niñas de 14 años y luego apedreándolas por adulterio. Aquí las niñas de 14 años sólo mueren a golpes por no compartir los sentimientos de sus compañeros de clase. Pero eso, claro está, son cosas de adolescentes. Dios les perdonará. Dios es amor.

4 comentarios:

àngels dijo...

Enhorabuena por la entrada! Si este fin de semana estás por la Asamblea d'EUiA me gustaría conocerte. Un saludo.

Alex de la Viuda dijo...

Sinceramente, me siento un tanto desconcertado al leer esta entrada. Para empezar, está muy bien escrita (y te lo dice un compañero periodista). Pero como no te conozco, no sé si todo este post es una ironía de la más fina sutileza o, por el contrario, hablas en serio. Entiendo que si publicas en IloveIU (a través de cuya mediación he leído tu post) debes estar bromeando, aunque no hay gran base para afirmar esto leyendo tus palabras.
Cuando yo era pequeño, estuve en un seminario (el diocesano de Burgos), y allí aprendí más de lo necesario sobre la religión católica. Las creencias de cada cual son muy respetables. Pero si lo que escribes aquí es lo que piensas, no es de extrañar que tus "ateos vecinos" te increpen. Yo me uniría a ellos sin dudar, al ver la idea tan pobre que tienes de la mujer ("hacendosa, recatada, sumisa") y la estima tan elevada que manifiestas hacia tu iglesia, esa a la que el Estado "ha dejado prácticamente en la miseria" y a la que yo espero y deseo que deje a merced de las únicas aportaciones de sus queridos fieles.
Saludos afectuosos.

Heli dijo...

Mmm escalofriante, salvo lo de los "diez churumbeles" que suena a siglo XIX, más bien "la parejita" como máximo, que ahí puede más la economía de clase media que la religión. Aunque el resto de la entrada mola :o)

Anónimo dijo...

Dios es Amor: ¿Cómo define Dios el Amor?
La Biblia nos dice que “Dios es Amor” (1 Juan 4:8). ¿Pero cómo podemos siquiera comenzar a comprender esa verdad? Hay muchos pasajes en la Biblia que nos dan la definición de Dios del amor. El versículo mejor conocido es Juan 3:16: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Así pues, una manera en la que Dios define el amor es en el acto de entrega. Sin embargo, lo que Dios dio (o deberíamos decir, a “quien” Dios dio), no era simplemente un obsequio envuelto; Dios sacrificó a su hijo único para que nosotros, los que ponemos nuestra fe en su hijo, no pasemos la eternidad separados de él. Este es un amor asombroso, porque nosotros somos quienes escogemos estar separados de Dios por nuestro propio pecado, y aun así, es Dios quien enmienda esta separación por medio de su intenso sacrificio personal, y todo lo que tenemos que hacer es aceptar su obsequio. (No lo escribí, pero lo comparto 100%).-
Dios no pertenece a los de tal o cual religión.-
Dios es principio y fin de todas las cosas que existen, existieron y pudieren existir.-
Tambien en Corintios 13, donde nos habla del Amor... encontramos lindas definiciones.-
Yo me hacía muchos problemas por los problemas del mundo, en la Biblia están respuestas tranquilizadoras:

Proverbios
Motivo de los proverbios
1:1 Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.
1:2 Para entender sabiduría y doctrina,
Para conocer razones prudentes,
1:3 Para recibir el consejo de prudencia,
Justicia, juicio y equidad;
1:4 Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura.
1:5 Oirá el sabio, y aumentará el saber,
Y el entendido adquirirá consejo,
1:6 Para entender proverbio y declaración,
Palabras de sabios, y sus dichos profundos.
1:7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

....y....

6:16 Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
6:17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
6:18 El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
6:19 El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.

NO nos olvidemos que nuestra Salvación es estar algún día en plenitud con Dios y que la Salvación es Personal pero No Individual,por lo que es bueno aportar pensamientos para crear conciencia entre nuestros hermanos, cualquiera sea su fe religiosa.

Es importante tener TEMOR A PERDER EL AMOR DE DIOS, ANTES QUE UNA RELIGIÓN, MUCHAS VECES ATADA A COSTUMBRES Y CAPRICHOS HUMANOS.

Soy católico, pero respeto a la fe del que piensa distinto, en tanto y en cuanto no perjudique a terceros.

DIOS LOS BENDIGA

Carlos de Resistencia (Argentina)