jueves, 18 de diciembre de 2008

El espíritu de las navidades futuras

(Publicado en Pressdigital.es el 18/12/2008)

Ni la gélida y nívea postal navideña viviente en que se han convertido nuestro país (pero qué frío que hace), ni la onírica iluminación de las calles comerciales que nos traerá pesadillas en la cuesta de enero, ni las tiendas llenas en tiempos de crisis (a veces pienso que esto de la recesión es sólo una confabulación económica de alcance mundial hacia mi mileurista persona y afecta únicamente a esas cuentas bancarias mías que se si presentaran al consejo político federal de Izquierda Unida las echarían por exceso de rojez), ni los árboles de Navidad de Barcelona supuestamente sostenibles medioambientalmente pero que han esquilmado con ganas las arcas municipales, ni los anuncios televisivos de juguetes que en estas fechas nos recuerdan a las descarriadas el papel que nos toca a las mujeres en este mundo, habían conseguido este año imbuirme de espíritu navideño.

Pero el ángel sin alas de Qué bello es vivir ha bajado a la Tierra, Santa Claus parte desde el Polo Norte con su AVE particular siempre puntual y que afortunadamente no tiene que atravesar túneles que se caen a trozos, y los Reyes Magos, siguiendo su estrella, me traen el regalo que había pedido, un poco más de justicia en el mundo (no pido que desaparezca el hambre porque aún no me han nombrado miss Nada, no por falta de merecimientos, advierto).

Todo comenzó este fin de semana; el Mr. Scrooge de este año, Madoff, y sus cómplices consiguieron lo que todas las cumbres económicas del mundo reunidas no han logrado, hacer pagar la crisis a los multimillonarios de mundo; que ese dinero no haya contribuido a mejorar la situación de los desfavorecidos no estropea más que mínimamente mi júbilo. Por otro lado, un colega iraquí nos enseñó a todos una nueva utilidad de un par de zapatos (nunca he deseado tanto que los humanos pudiéramos disfrutar de cien pies como el bicho del mismo nombre, excepto cuando estoy a punto de perder el tren de la Renfe sin esperanzas de que vuelva a aparecer otro por la estación hasta un día muy lejano). Y, last by not least, el equipo de Zapatero hizo pasar al susodicho una buena velada (y una se alegra porque es muy patriota y fiel a su presidente, no por otra cosa).

Desde el lunes, los jóvenes valencianos empezaron a entender un poco más qué es eso de la Educación por la Ciutadanía, más que nada porque, gracias la presión de la sociedad civil, ya no está tan claro que no pueda impartirse en ‘cristiano’. El miércoles se abrieron diligencias por el suceso de Gavà, se detuvieron a tres implicados en el derrumbe del hotel de Mallorca, el Parlamento Europeo bloqueó la norma de las 65 horas semanales, los jueces consideraron que uno se puede cachondear del Rey igual que de cualquier otro ciudadano y, para acabar, el supuesto ataque biológico contra la embajada norteamericana se quedó en un susto, aunque no dudo que sus empleados tuvieron la oportunidad de aligerar un poco las hamburguesas y los perritos calientes del desayuno corriendo por los pasillos, con lo que se contribuyó a la promoción de la actividad física.

En espera de que el espíritu de las Navidades futuras se me presente, diciéndome que todo esto no es más que un receso sin importancia, y que en el fondo ni yo misma me lo creo, hoy me veo obligada a decir: aleluya. Llegó la Navidad.

Qué bello es vivir.

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