miércoles, 7 de enero de 2009

Cuidado con las felicitaciones

Haciendo reales las esperanzas formuladas en su inicio, el año que acaba de terminar fue realmente muy feliz.

Para todos a los que aterroriza que los españoles recuperemos nuestra memoria, y nos defienden así del resurgir de viejos odios.

Para todas esas centrales nucleares que seguirán en pie por los siglos de los siglos, como monumentos a la eterna juventud, pues los pocos fallos importantes que ocultan sus responsables se arreglan fácilmente y los numerosos que salen a la luz son nimios.

Para todos los pescadores que se aprovechan del río revuelto de la crisis para enviar a los peces a las listas del paro y huir con los millones a mares más cálidos, aunque estén en Suiza. Para los banqueros rescatados de la crisis con más dinero que el que erradicaría el hambre en el mundo.

Para todos los porteros de discoteca, a quienes se les da la oportunidad de realizarse profesionalmente hostiando al personal como en los videojuegos. Para los propietarios de esos locales que, además de hacer una buena obra, ven reducidos sus gastos al no tener que contratar a un vigilante titulado.

Para muchos jueces que pudieron elegir qué criminales se merecían seguir en libertad para continuar delinquiendo, qué opción sexual debe adoptar y cuál no, o a cuántas mujeres maltratadas proteger. Y todo esto tan arbitrariamente como si fueran dioses griegos, en la mayoría de los casos también amparados por el resto del Olimpo. Para muchos policías no digo si estatales o autonómicos, que se lo pasaron de miedo cargando contra manifestaciones contra Bolonia y antisistema mientras el índice de criminalidad subía.

Para los responsables del proyecto de obras sin licencia del hotel de Mallorca, en libertad con cargos. Para el resto de responsables no imputados, para todos los que sabían de las irregularidades que estaban sucediendo y no movieron un dedo. Debe de ser porque consideran que incrementar los accidentes laborales es una forma de luchar contra el paro.

Para Spanair, que ha visto aprobado por el Ministerio de trabajo su ERO, más justificado ahora después de que tras los 154 muertos de la tragedia de Barajas la compañía haya perdido dinero y pasajeros. En total, 436 despidos, entre ellos 34 mecánicos; curiosamente también ejercían esta profesión los provisionalmente inculpados por el accidente.

Para Robert Mugabe, a quien la comunidad internacional no debe de considerar tan mal presidente, a pesar de la represión, los billetes de diez millones de zims y el cólera, porque al parece sigue ahí. Para Berlusconi, cuya relación con el pueblo italiano parece la de un sádico y un masoquista, y para Putin, contra quien no puede ni el polonio 210.

Para China, que demostró ser tan exitosa en organizar unas Olimpiadas como en reprimir a los tibetanos, adulterar leche infantil y pasarse las condiciones laborales de sus ciudadanos por el forro del chándal.

Para los talibanes, a quienes EE.UU. al parecer planea vencer por la estrategia de eliminar a todos sus súbditos, y que cada vez ganan más territorio a pesar de todo. Para Bush, que sólo se llevó un par de zapatos como recuerdo de la gestión presidencial más nociva para Norteamérica y, sobre todo, para el resto del mundo (especialmente en Irak), que se recuerda. Para Obama, la gran esperanza negra… a la espera.

Para el estado de Israel y sus cómplices internacionales, esos pobres judíos masacrados por los nazis (y que casi los han superado en capacidad para la barbarie) y corresponsables con EE.UU. del fanatismo islamista imperante, a quienes, en atención a su desgracia y aduciendo argumentos religioso-raciales, se les regaló un territorio que desde 1948 están ampliando a base de masacrar a sus ocupantes originales (es que son unos terroristas, ya lo eran antes de comenzar a defenderse), y a quienes no se puede acusar de nada si no quieres que te tachen de (como poco) neonazi ni cerrarles el chiringuito-sucursal oriental de los intereses de Occidente.

Espero que la pasada Nochevieja, antes de enviar mensajes indiscriminados de felicidad a todos los contactos del móvil, lo pensaran un poco. Hay que tener cuidado con lo que se desea. A veces se cumple.

(Publicado en www.pressdigital.es el 1-01-2009)

No hay comentarios: