jueves, 29 de enero de 2009

Oración tutelada (como la libertad de expresión)

Hola, vuelvo a ser yo, amigos, la abnegada madre de sus churumbeles que me dirigía a ustedes desde esta plataforma hace un par de meses. La utilizo de nuevo porque mi habitual resignación cristiana se vio ayer turbada por una mala noticia, después que nuestro Santo Padre me diera un buen alegrón este fin de semana rehabilitando y desexcomulgando a los obispos lefebvrianos, que no dejan de ser hijos de Dios como casi todos aunque no hicieran bien negando el holocausto (en esto hasta los rojos están de acuerdo) de esos pobres judíos cuyo Gobierno realiza una labor tan útil limpiando el mundo de tanto moro terrorista. Por eso me extraña que un pueblo tan razonable no haya comprendido la postura conciliadora de nuestro futuro San Ratzinger y que el rabinato de Israel se haya mosqueado un poco, aunque de un país que es capaz de convocar manifestaciones a favor de sus sanguinarios enemigos ya me lo espero todo. ¡Y si no pensad en las Mujeres de Negro, vergüenza del género femenino! Pero no me voy más por las ramas: como todos ustedes comprenderán, la trágica nueva a la que me refiero ha sido el rechazo judicial a la objeción a Educación por la Ciudadanía, objetivo de mi cruzada particular. Pero en esta ocasión he optado por no soliviantarme y buscar consuelo en la oración.

Y no en una oración cualquiera. En estos tiempos tan descreídos, donde la voz de Satán se pasea por la ciudad en autobuses (que también suele ser rojos, para más inri), hasta los rezos han de adoptar un discurso moderno y globalizado; debemos estar a la altura de nuestros adversarios. Así es que me he estrujado un poco las meninges y he inventado (o mejor dicho, modificado) una plegaria de acuerdo con estas premisas. Quisiera dedicársela a monseñor Rouco Varela, del que doy fe que es uno de los que más está sufriendo por esta situación.

Padre nuestro que estás en los cielos y también en los paraísos fiscales. Santificado sea tu nombre, y arrastrado por los suelos el de los dioses de la competencia, que a este paso se van a quedar con todo el mercado. Venga a nosotros tu reino, pero que no se dé demasiada prisa, que en éste estamos viviendo muy bien. Hágase tu voluntad, que curiosamente coincide con la nuestra, así en la tierra como en el cielo, y si no le gusta a alguien que se prepare que enviamos a nuestra carne de cañón para que se lo cargue. El pan nuestro de cada día quítaselo a los pobres y dánoslo hoy en forma de biocombustibles, diga lo que diga la cumbre alimentaria. Y perdona nuestras deudas, para que podamos seguir con este tren de vida sin esquilmar más de lo necesario al contribuyente, que luego se cabrean y apostatan, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores y no les mandamos a nuestros matones más que si no encontramos medios más higiénicos de convencerlos. Y, sobre todo, no nos dejes caer en la tentación de emplear condones por mucho que los regalen en las puertas de los institutos, mas líbranos del mal de los autobuses ateos y de la esterilidad masculina provocada por los restos de la píldora que se vierten al medio ambiente a través de la orina, como dice el doctor Simón Castellví; guíanos hacia una libertad de expresión tutelada por los padres de la Iglesia que somos los únicos que sabemos lo que conviene, y déjanos de tanto derecho humano y tantas zarandajas. Amén.

Ya lo ven. La oración que todos los líderes religiosos del mundo, cualquiera que sea su confesión, pueden rezar. Católicos, ortodoxos, cristianos, judíos y hasta moros. Sí, verdaderamente, todos son unos hijos de… Dios.


Otros posts sobre el tema o aledaños (bastante más impíos que éste, he de decir):

-Educación para la ciudadanía (Eberhard Grosske)

-Honremos a Santo Tomás (Víctor Casco Ruiz)

-Probablemente el Papa siga metiendo la pata hasta el pescozón (Hugo Martínez Abarca)

-Angustiosa petición de ayuda del cardena Cañizares (Antonio Flórez)


(Publicado en Pressdigital el 29-01-2009)

5 comentarios:

bitdrain dijo...

Esa la pueden rezar hasta los ateos :)

Eva Mª Durán dijo...

Pues sí!

Alex de la Viuda dijo...

Ahora que te conozco (virtualmente hablando) ya soy capaz de distinguir tus dobles sentidos y de reirme con tus píos y abnegados personajes. Y disfruto tus entradas.
Perdona por no dejarte más comentarios, que sé que siempre gusta recibirlos, pero tengo un grave defecto (uno de tantos): el perfeccionismo. Y hasta un simple comentario debe expresar exactamente lo que quiero decir, lo cual me lleva un rato. Y, ahora mismo, no dispongo de ratos, ni grandes ni pequeños.
Pero prometo reformarme para marzo y hacerlo más a menudo.
Bonito padrenuestro.

Eva Mª Durán dijo...

Estamos igual, Álex, en el perfeccionismo y sobre todo en la falta de tiempo. Mi propósito de reforma es mensual, ¡a ver si el siguiente toca! Un beso y gracias.

Lille Skvat dijo...

El Papa con sus palabras es un sinvergüenza y un irresponsable: http://lilleskvat.blogspot.com/2009/03/el-papa-y-la-irresponsabilidad.html

Saludos,

Lille Skvat
http://lilleskvat.blogspot.com/