viernes, 27 de febrero de 2009

Sociedades secretas

Perseguida por la Iglesia por su disidencia con las corrientes más integristas del catolicismo (por tanto azote del franquismo y sus aledaños) y tema estrella de mucho best-sellers de advocación esotérica, poco se sabe y se sabe en exceso sobre la masonería o francmasonería, una sociedad, o un conjunto de sociedades, secreta (más bien discreta, dicen sus miembros), de orígenes difusos y remotos.

Un poquito de historia, para saber de qué hablamos: comenzó, dicen, con los gremios de constructores de catedrales, que se reunían o cobijaban en unos elementos arquitectónicos llamados logias. Estas organizaciones, poco a poco, dejaron de realizar trabajos físicos para convertirse en núcleos de librepensamiento y especulación filosófica donde, a través de rituales antiguos y basándose en una visión del mundo hermética (espiritual y mágica, para entendernos en pocas palabras), se aspiraba a encontrar el conocimiento supremo.

Aunque dentro de la masonería existen varias corrientes y subdivisiones, y una de las dos principales, por ejemplo, no parece considerar a las mujeres dignas de pertenecer a la organización, ellos proclaman que sus principios básicos son el amor al prójimo, la razón y el esfuerzo como guía y el mejoramiento personal y, consecuentemente, de la Humanidad en general. Loables principios que, según lo que se conoce, no parecen haber sido más traicionados por la evolución de esta sociedad que los del Cristianismo original por la Iglesia de hoy. Pero, claro, si una figura histórica tan reconocida y con un bagaje cultural tan amplio como nuestro añorado por muchos dictador favorito, el amigo Francisco Franco, hablaba de contubernios judeo-masónicos (idea que, por cierto, no era original suya sino que había sido extraída de publicaciones antisemitas de principios del pasado siglo), habrá realmente que aterrarse ante la perspectiva de que Caamaño sea masón.

Pero existen otras sociedades secretas. Tan secretas que no se conocen a sí mismas. Tan esotéricas que ni siquiera están formadas por seres humanos, sino por oscuros intereses, y en las que las hombres y las mujeres no son, en muchas ocasiones, más que meros ghouls o siervos vampíricos. Son las sociedades que subvierten cualquier iniciativa, nacida de un súbito acceso de voluntad política progresista de alguno de esos gobernantes nuestros que no gobiernan, que tenga alguna relación con la libertad, la igualdad y la solidaridad; las que se agazapan tras cualquiera de los tres poderes y no digamos tras el cuarto, y sobre todo tras el que domina sobre todos ellos, la economía; las que estaban antes, están ahora y están siempre. Tan añejas como el tiempo, tan antiguas como el capitalismo.

¿Qué a qué me estoy refiriendo? No, no puedo decirlo. Es un secreto. Aunque, como dice la Biblia (que vean que yo también la cito, no sea que me vayan a acusar de masona) “el que tenga oídos para oír, que oiga”.

(Publicado en PressDigital el 26-02-01)

2 comentarios:

ventanas del falcon dijo...

He encontrado este post interesantísimo. Ya era hora de que alguien se salga de la rutina y escriba algo original. Creo que la mayoría de los blogs del gremio, y yo el primero, escribimos sobre lo mismo. Tú, creo, que eres una honorable excepción.

A seguir así.

Eva Mª Durán dijo...

Gracias, compañero! Cada uno escribe de lo que puede y lo que sabe y yo, personalemente, alucino con tus post, ya lo sabes.