sábado, 28 de marzo de 2009

El tiempo de las cerezas (concentraciones del 26 de marzo en Barcelona)

Mais il est bien court le temps des cerises
Où l’on s’en va deux cueillir en rêvant
Des pendants d’oreilles.
Cerises d’amour aux robes pareilles
Tombant sous la feuille en gouttes de sang.
(...)
J’aimerai toujours le temps des cerises
C’est de ce temps-là que je garde au coeur
Une plaie ouverte.
Et Dame Fortune, en m’étant offerte
Ne saura jamais calmer ma douleur.
J’aimerai toujours le temps des cerises
Et le souvenir que je garde au coeur.

(Pero es muy corto el tiempo de las cerezas
A donde vamos dos a recorgerlas soñando
Pendientes para las orejas.
Cerezas de amor de ropas iguales
Caídas bajo el follaje en gotas de sangre.
(...)
Amaré siempre el tiempo de las cerezas.
De ese tiempo que guardo en el corazón
Una herida abierta.
Y aunque La dama Fortuna se me ofreciera
No sabrá jamás calmar mi dolor.
Siempre amaré el tiempo de las cerezas
Y el recuerdo que guardo en el corazón.

La canción a la que pertenece este fragmento fue escrita en 1871 por Jean-Baptiste Clément y al parecer alude veladamente a la primera comuna de París; hay varias versiones de conocidos cantautores, sobre todo franceses, y de un grupo de rock. Ésto último es nada más que info de background y carece de importancia; sólo quería decir que ésta canción rondaba por mi cabeza el otro día, cuando intentaba multiplicarme y bilocalizarme para asistir a las dos manis convocadas a la misma hora y con objetivos no muy disímiles.

Pero pasaré a describirlas, antes que nada. Una reclamaba la liberación de Enric Duran (revista Crisis, 17-S, y ¡Podemos!, 17-M, más información en banner de la columna de la derecha) que, por cierto, fue atrapado por nuestros amigos los Gossos d'Esquadra (para quien no entienda el catalán, gossos siginifaca "perros", obedientes de sus amos, añado yo) cuando asistía a uno de los encierros de los estudiantes antiBolonia, en la UB; la acción de protesta tuvo lugar a las 20.00 ante la Bolsa de Barcelona (paseo de Gracia), y fue más bien una performance en la que un grupo de activistas, acompañados por compañeros que reivindicaban la misma causa, escenificaron con striptís incluido las consignas de la sociedad acerca del consumismo y la seguridad-represión, mientras pedían que se liberara a Enric, que espera su juicio en la Modelo (no le han concedido fianza) tras expropiar menos de 500.000 euros a los bancos para movimientos sociales y para demostrar la corrupción de los mismos (Madoff espera su juicio en una lujoso suite en Manhattan, sin comentarios). Me congratula pensar que con el segundo violador de l'Eixample la justicia ha sido más benévola. Supongo que no representaba tanto peligro para la población.

La otra, que comenzaba a la misma hora en plaza Universitat, frente a la UB (ambas direcciones están a un tiro de piedra, afortunadamente), discurrió, tras la prohibición de los Gossos de dirigirnos por Pelai o otras arterias paralelas hacia la Rambla, por la Gran Via y Sants. Nuestros fieles amigos venían adecuadamente perterchados para movidas (casco, escudo, chaleco y porra enarbolada) y bien a la vista tenían preparado el disparador de pelotas de goma, por si les dábamos algún motivo de utilizarlo, cosa que no sucedió. Venían bien aleccionados para lavar su imagen, y se puede decir que fueron buenos chicos, pero aún así demostramos nuestra superioridad. Allí, los estudiantes se unieron a los profesores y a los que dejamos de serlo hace mucho o poco tiempo, pero que estamos con ellos porque esta causa es la de todos.

Volvía a casa, pensando que intentaría también estar en la manifestación del hoy sábado, en contra de la crisis económica y su peso depositado exclusivamente en los más pobres y de ese grupo de millonarios calaveras que es el G-20, que han montados su sarao esta vez en Londres. Por las tiendas exclusivas de Rambla Catalunya, ya cerradas, veía pasear aún a sus asiduos, incapaces de alejarse mucho de aquella zona, y renové mi admiración por los que pelean por cosas diferentes a una marca exclusiva impresa en una prenda o un complemento; en realidad deberían ser masa, no minoría, pero así es la condición humana. Y comprendí que estaba viviendo el tiempo de las cerezas, ese tiempo que siempre amaré y recordaré con cariño, aunque las gotas de sangre derramadas en nuestra lucha de hoy sean borradas por las pisadas apresuradas hacia las tiendas de mañana.

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