miércoles, 27 de mayo de 2009

La Teoría de la Relatividad o el baremo legal y moral de los que nunca se fueron

El mundo nunca volvió a ser igual desde las dos guerras mundiales, sobre todo con el devastador final de la segunda, que obligó al mundo a enfrentarse a un poder de destrucción tal, la bomba atómica, que hizo tambalearse de igual modo al mundo físico y al de las ideas y, aunque llegó una paz provisional, se perdió para siempre la paz interior. No mucho antes fue la época de la Teoría de la Relatividad de Einstein, que contribuyó al mismo estado de opinión de pérdida de fe en los valores antes incuestionables, y la época en que la necesidad de recuperación de la economía norteamericana inventó la religión del consumo, que llegó a ser un fantástico sustituto de las creencias desacreditadas, con las consecuencias en la actualidad que todos ustedes saben.

Se dice, sin embargo, que esa relatividad ideológica suele estar normalmente instaurada en mentes de izquierdas, más abiertas, reflexivas y realistas, tanto que son capaces hasta de reírse de ellas mismas (no puedo dejar de citar aquí la divertida serie de vídeo de la campaña para las Elecciones Europeas de Izquierda Unida, El rodaje, con ese tono entrañablemente autoparódico entre los que el último, La respuesta, se lleva la palma: no les adelanto más, veánlos, veánlos). Mientras, las personas más conservadores tienden a considerar que el valor más preciado es lo inamovible gracias a la propia inamovilidad, y no les afecta tanto la evolución de las ideas.

Pero se produce un fenómeno curioso. Cuando se nos descubrió a la derecha (no digo la derecha inofensiva, los conservadorzuelos trasnochados, digo la otra, la peligrosa, la que empieza por el despido libre y el adoctrinamiento religioso en lugares, como las escuelas, donde solo la ciencia y la cultura tiene que prevalecer, sigue con la directiva de la vergüenza y puede terminar inventando otro Auschwitz u otra Palestina), alguien nos tenía que haber dicho que, como a los Gremlins, no hay que exponerla a la luz, mojarla ni darle de comer a medianoche, porque cambia. Si la tocas, cambia.

Si la tocas, Manos Limpias, el sindicato fascista presidido por el responsable de Fuerza Nueva, presentará una querella por prevaricación contra el juez Garzón por su instrucción de los crímenes del franquismo (ni siquiera la presentó contra los crímenes de la Guerra Civil, en la que cada bando, aunque todos sabemos quiénes empezaron, se comportó de acuerdo a esas bárbaras circunstancias; sólo contra los crímenes del régimen ilegal que llegó después), y el Tribunal Supremo (significativamente) la admitirá. Admitiendo todos los claroscuros del personaje, este juez estrella, resultará que el que busca la justicia, con competencias o no, será más delincuente que el que se pasó cuarenta años pasándosela por el forro del uniforme de Generalísimo. Todo es relativo.

Si la tocas, resultará que (según el cardenal Cañizares) el cura que, aprovechándose de su poder, abusa de la inocencia de unos niños convirtiéndoles en unos adultos traumatizados y buenos para nada en la mayoría de los casos, es más inocente que una adolescente desesperada que no sabe cómo decir a sus padres que está embarazada, o una madre de familia con problemas económicos y una prole ya dilatada o, sencillamente, cualquier mujer que elige no ser madre en un momento dado (personalmente no me gusta el aborto, pero de ahí a considerarlo un asesinato, a no reconocer que es algo que prácticamente ninguna mujer llevaría a cabo si no fuera por fuertes razones, o a criminalizarlo, hay un largo largo trecho y no soy quien para recorrerlo: la Iglesia, al parecer, sí se atorga este derecho). Todo es relativo.

No les busquen en la Historia. No crean que pertenecen al pasado. Como el diablo, nos han hecho creer que no existen. Excepto cuando les exponemos a la luz, les arrojamos agua y les suministramos carnaza, aunque sea antes de medianoche. Cuidado: franquistas sueltos.

Más información
-30 años prevaricando en Quien mucho abarca

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades. No puedo añadir más, porque has reflejado mi pensamiento de una manera sencillamente genial. Gracias, Eva

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con el compañero. Yo no lo podría haber expresado mejor.
La verdad es que hay tantos ejemplos de relatividad que me estremece los extremos de algunos de ellos.

El enmascarado relativista.

Eva Mª Durán dijo...

Muchas gracias a ambos.

L. Celeiro dijo...

La Iglesia se encuentra en la obligación de criminalizar y combatir con todas sus fuerzas e influencias el aborto, no por motivos morales o religiosos, sino por el simple hecho de que si todas aquellas madres que no pueden hacerse cargo de los niños abortan, los albergues, internados y reformatorios gestionados por la Iglesia se quedarían sin niños para poder violar y satisfacer las pasiones del clero.

Ya sabeis que para ellos violar niños indefensos no debe ser considerado delito sino una obra de caridad y reflejo de la voluntad de su dios.

Como ya he comentado en otros lugares, la única iglesia que ilumina es la que una vez socializada y convertida en escuela, biblioteca o universidad pública se dedica a combatir los dogmatísmos.

Salúd y Revolución social!

Eva Mª Durán dijo...

Muy de acuerdo, Luis. Hay curas legales, pero desgraciadamente son la minoría. Las características de la Institución favorecen que se introduzca mucho ladrón y mucho pederasta.