miércoles, 20 de mayo de 2009

Oportunidades y traiciones en tiempos de crisis

He aplazado esta entrada mucho tiempo, ya que otras cuestiones más de actualidad reclamaban que se escribiera sobre ellas y, como ya deben de saber los lectores de esta página, mi tiempo es limitado. Pero creo que, aunque tenga que relegar a mañana el post sobre vergonzosa limitación de la soberanía internacional por parte del Congreso, no puedo prescindir por más tiempo de realizar esta comunicación: hay temas que nunca dejan de ser actuales, sobre todo si nos empeñamos en ello. Aunque sería mejor que no aparecieran en las noticias proque, simplemente, no existieran.

Este post versará sobre SEAT, tomando esta empresa como paradigma de la lucha (o del inmovilismo y connivencia con la patronal), y la razón fue una conversación en la que participé hace un par de semanas, en un acto del PSUC-viu sobre las respuestas de izquierdas a la crisis. Introduciré el tema mencionando la archiconocida asignación en el pasado marzo del Audi Q3 a cambio de un precio muy alto para la plantilla: dos años de congelación salarial y un ERE temporal de otros dos años con cursos (gran consuelo) de formación a cargo del Departament de Treball de la Generalitat. Este acuerdo fue firmado por los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, después de un referéndum entre los trabajadores. Los responsables de estos sindicatos quedaron satisfechos de esa actuación que mantendría 1.500 puestos de trabajo, pero otros sindicalistas denunciaron "presión mediática, intimidación, falta de transparencia y desinformación a los trabajadores" antes del referéndum, además de cinco meses de negociaciones secretas entre dirigentes sindicales, directivos de SEAT y Administración, dos ERE's simultáneos a estas negociaciones que afectaban al 20% de la plantilla hasta inicios del verano y recortaban el salario en otro 20%, el hecho de que no se haya constituido la mesa del convenio (el anterior expiró a finales de 2008), y la utilización, por parte de la empresa, de la estrategia de enfrentar a las plantillas de SEAT y Audi-Bratislava, con el objetivo de debilitarlas en luchas internas.

No voy a pronunciarme respecto a esto; me limito a citarlo y a dejar que los lectores se informen y saquen sus propias conclusiones. El mundo del trabajo, por circunstancias y no por elección, no ha sido uno de mis campos de actuación preponderantes en el activismo de izquierdas, y me faltan conocimientos para discutir con propiedad del tema, aparte de que ya se habló lo suficiente en su momento. Sólo se trata de información de contexto, porque en la misma conversación en que se tocó este tema me enteré de algo que desconocía y que considero muy significativo y que constituirá el eje de este texto.

Desde hace unos siete meses, más o menos el momento en que la crisis económica dejó de ser una entelequia y se convirtió en una amenaza real, y a consecuencia, según fuentes sindicales de SEAT, de los "ritmos de trabajo inhumanos implantados" se han producido cuatro sospechosas muertes, declaradas como "enfermedad común" en SEAT. Estas mismas fuentes denuncian "el ahorro a toda costa" como "objetivo psicópata" de la empresa que está incidiendo fatalmente en la atención sanitaria de los trabajadores y "la precarización del personal médico contratado por empresas que también buscan hacer negocio con nuestra salud". El presidente de SEAT avisó, tras la asignación del Q3, de que el esfuerzo de la plantilla aún no había terminado, y advertía que SEAT sólo se había clasificado para las Oimpiadas y en adelante debía entrenar aún más duro para ganarlas. Me pregunto qué tipo de entrenamiento y que tipo de duro esfuerzo realiza él, y si la cobertura sanitaria de él mismo y su familia, en el caso de que ese titánico trabajo le supere, es de las mismas condiciones que la de sus trabajadores. ¿Crisis = oportunidad? Sí. Para la empresa.

Más o menos por aquella época, recuerdo que me quejé a mi jefe de que estaba trabajando casi el doble de las horas que aparecían en mi contrato. En realidad he de agradecerle su sinceridad cuando me contestó que su deber como empresario era conseguir que yo trabajara las máximas horas posibles por el menor salario imaginable, y también cuando me recordó, si no estaba satisfecha con la respuesta, el elevado número de periodistas que engrosaban las listas del paro. Desde que me vi a obligada a trasnochar para cumplir estas exigencias no he vuelto a recuperar el ritmo nomal de sueño, a pesar de que hace ya una eternidad, o al menos a mí me lo parece, que las amenazas de mi dueño y señor se cumplieron. Soy joven y sana y probablemente no sufriré un ataque cardiaco en breve, mi equlibrio psicológico es lo suficiente aceptable (sin ser una maravilla) para no permitir que me suicide al echar un vistazo a mi futuro y constatar el erial de oportunidades de realización profesional en que ahora se ha convertido, aparte de las dificultades económicas que probabablemente arrastraré durante mucho tiempo. (He de puntualizar que mi empresa actual, una pyme donde trabajo media jornada, es todo lo contrario de las compañías mencionadas; incluso mis jefes conocen este blog y mis opiniones, y a pesar de ello me han renovado el contrato...) Bueno, no pretendo hablar de mi situación personal, que a nadie le interesa, sino dar el ejemplo que tengo más a mano y que es el mío.

Cuatro muertes en siete meses en una empresa, aunque sea por causas pretendidamente naturales, es demasiado. Los accidentes laborales, por acumulación de horas trabajadas, presión o desidia en la seguridad laboral, indignan. Las personas abocadas al suicidio por el miedo o la desesperación sublevan las entrañas. La espada de Damocles que cuelga sobre nuestras cabezas y que no nos permite vivir el momento por el que atravesamos en la vida, ya sea la juventud, la maternidad o paternidad, la madurez o incluso la jubilación (estas fantásticas pensiones nuestras que nos permiten hacer absolutamente de todo), pues estamos demasiado ocupados en conseguir que otros se enriquezcan y demasiado cansados o decepcionados para rebelarnos es excesivamente afilada. Y (ya digo, no voy a afirmar ni negar que esto es lo que sucedió en el caso referido en los inicios de este post) el juego que muchos sindicatos le hacen al poder y al capital es tan vergonzosa que no tienen calificación posible, es simplemente, y aunque sea tópico, una traición; si el (discutible) papel del empresario es explotar todo lo que puede, todos sabemos cuál es el de los trabajadores (además de realizar sus tareas) y el de los sindicatos.

Sólo falta que lo hagamos realidad.

5 comentarios:

Rubén dijo...

La verdad es que si es cierto lo de las muertes estaría bien aclarar por qué fueron, qué causas, compararlo con la media de muertes que ocurren entre los trabajadores en otros años y también en otras empresas del sector,etc... Me parece increible!

Anónimo dijo...

Me ha emocionado mucho tu Entrada en el blog. Me entristece comprobar que en la crisis siguen primando (más que nunca si cabe) los beneficios sobre las vidas humanas.

Si en la época del pelotazo sucedían accidentes laborales porque el empresario prefería ahorrarse unos arneses o un calzado de seguridad cómo no van a seguir sucediéndose ahora también.

Porque como siempre la responsabilidad de sacarnos de esta crisis la echan sobre los hombros de los trabajadores y encima tienen la desfachatez de querer conseguir más flexibilidad laboral para salir de la crisis que han provocado ellos.

¿Más flecibilidad laboral? ¿En un país con 4 millones de parados? Es indignante.

Dicen cosas como "es que si a un trabajador no tuviera que pagarle indemnización cuando le despido, le haría fijo sin problemas". O sea, que esto es el Mercado Laboral Preventivo... Ya he visto cómo es una Guerra Preventiva...

Por favor, no quiero despido libre, porque el trabajador tendrá que estar sometido a los caprichos de su amo y señor, con miedo a no abrir la boca u opinar. ¡O quejarse, coño! ¡O protestar!
Los empresarios no son dioses a los que debamos rendir pleitesía, ni los trabajadores somos los culpables de las crisis, pues nuestros salarios (pago por nuestro trabajo) sirven para comprar los productos que ellos nos venden y nosotros fabricamos.

Me irrita que Samsung eche a los trabajadores de Barcelona a la calle y luego nos vendan sus móviles Made in Fuera de España. Y encima hay gente que encima dice "a mí me da igual, me mola este móvil y me lo pillo". Pues a esos insolidarios les digo yo "¿Estáis en el paro? Ahora es a mí al que le da igual".

Lo de SEAT es tan indignante como cualquier PYME de este país. Incluso más, porque nuestros dirigentes se bajan los pantalones para que las multinacionales sigan aquí. A las PYMEs nadie les hace caso. Y son el verdadero motor de la economía.

Si el sector de la automoción está muerto en este país considero que no se pueden dar ayudas con mi dinero a la compra de coches nuevos para incentivar el Mercado (pero claro, se paga un impuesto de matriculación y un IVA al Estado. Ah, y si es de 2ª mano en Catalunya-Generalitat un ITP del 3% sobre el Valor estipulado que le salga de la polla a la Generalitat).

Si el sector del ladrillo ha petado me niego a que los rendimientos por vivienda habitual no tributen al Estado hasta el 2011 para incentivar el Sector (Pero claro, hay un IVA o un ITP y un IBI que nutren al Estado y a las Administraciones Locales).

Que me den el incentivo a mí, como ciudadano, en efectivo, y yo iré al comercio y consumiré para incentivar la Economía.

Que incentiven la compra en Libros, Ropa, Mercadillos, Fruta, Colmados de Barrio, Bares y Restaurantes, Champús, etc.

Que no me obliguen o "inviten" a incentivar los Sectores que a ellos les va bien.

En definitiva, que el mundo está podrido...

El enmascarado sindicalista.

Eva Mª Durán dijo...

Un enlace sobre la salud de los parados en Dempeu per la salut pública: http://dempeus.nireblog.com/post/2009/05/21/el-desempleo-perjudica-gravemente-la-salud

Eva Mª Durán dijo...

Para Rubén: por desgracia no he sido capaz de encontrar las estadísticas de las que me hablas, cosa que sería muy interesante, aunque tampoco las he buscado con mucho ahínco porque con este post sólo pretendía llamar la atención sobre un hecho que, a primera vista, ya resulta sospechoso aunque no tengamos con qué compararlo. Pero ahora que lo dices intentaré conseguirlas por alguna vía. Publicaré otro comentario cuando las tenga, si es que lo logro.

Para el Enmascarado: me hace mucha gracia (es un decir) cuando la derecha promete contrato indefinido a cambio de despido más barato o libre. Qué nos importará que nuestro contrato sea indefinido, si nos pueden echar caundo quieran? Y encima pretenden que lo hacen para acabar con el paro! Lo peor es que hay gente que se lo cree.

No se puede vivir así, sometidos al miedo y a la servidumbre. El paro y estas condiciones laborales son lesivas para la salud, echa un vistazo al enlace sobre el tema que he publicado en el comentario anterior.

En cuanto a lo del móvil, llevan mucho años programándonos para el consumo, el individualismo y la insolidaridad. Es su triunfo.

Hay mucha desfachatez, pero lo que aún me subleva más que hay poca inteligencia, por no decir ninguna. Es como tú apuntabas, el incentivo debería ser la seguridad laboral y unos salarios decentes, no hacen falta más medidas para fomentar el consumo que eso! Por qué nadie es capaz de aplicar algo tan sencillo? Supongo que porque los empresarios están tan apegados a sus fortunas que sólo las arriesgan y piensan en ganancias a largo plazo en absurdos juegos de bolsa (otra contradicción) en los que se mueven en la economía irreal, no en algo real y productivo como favorecer a los que acabarán siendo sus clientes. Lo peor no es que el mundo está podrido, sino desquiciado. Si todos estos comportamientos empresariales al menos les beneficiaran a ellos... pero están acabando con la economía y con el mundo, y ya se sabe, cuando se mate al último animal y se contamine el último río entonces nos daremos cuenta que el dinero y los productos consumistas no se comen.

Las pymes han de ser el motor de la economía, fomentando un consumo responsable, limpio, sostenible y de reciclaje. Energías limpias, volver a la vieja economía de reparación y no sencillamente tirar los productos a la basura en cuando sale al mercado otro más evolucionado. Acabar con la obsolescencia programada y percibida.

Me parece que poco a poco nos estamos empezando a dar cuenta. Sólo espero que no sea demasiado tarde cuando suceda.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo.

El enmascarado solidario.