domingo, 14 de junio de 2009

AVE y Sagrada Familia de Barcelona: entre el ruido y la furia

Fue en Barcelona, en el barrio de la Sagrada Familia, a las cuatro de la madrugada del pasado sábado. Por razones desconocidas, la alarma de Caixa Catalunya se disparó y, aunque los vecinos removieron Roma con Santiago para restaurar su descanso dominical tan subrepticiamente arrebatado, informando a la entidad bancaria, a la empresa Securitas, instaladora de la alarma, e incluso a la Guàrdia Urbana (que probablemente estaría demasiado ocupada recaudando multas en alguna otra parte), la sirena siguió ululando hasta las cuatro de la tarde del domingo, en mitad del primaveral calor asfixiante del cambio climático y, durante el sábado, sumándose al estruendo en horario de 9 a 21 de las obras del AVE.

¿Es que no lo sabían?: sí, el Ave pasará al lado de la Sagrada Familia. Y también al lado de la Pedrera, otra emblemática construcción gaudiniana. Si ustedes están clamando que qué demonio están pensando las autoridades barcelonesas para permitirlo, habida cuenta de que varios arquitectos han avisado del peligro que supone este innecesario tren (para cuya construcción existían trazados alternativos y menos lesivos para el medio ambiente y la historia que no se han considerado) no apto para los trabajadores que se hacinan en nuestras tercermundistas Cercanías, no esperen que les responda, porque no tengo ni puñetera idea. Aunque, como todos ustedes, puedo imaginármelo.

Por eso, a pesar de la indignación del barrio, yo apoyo de todo corazón a estas entidades que presuntamente se pasaron el descanso y la tranquilidad de los vecinos por el forro de su fin de semana: aparte de que en estos tiempos de crisis se ha de mesurar el trabajo no remunerado, y está claro que solventar este problema no hubiera arrojado más dividendos a Caixa Catalunya, más ventas de alarmas a Securitas ni, recuerdo, más reservas económicas a la Guàrdia Urbana, creo que el verdadero motivo para dejar que la alarma sonara casi indefinidamente fue que debieron considerarlo un aviso sobrenatural de lo que probablemente pase cuando el primer AVE vibre en las cercanías del Templo Expiatorio; esto es, que el fantástico edificio símbolo de mi ciudad se desmorone en medio de una orgía de polvo y cascotes, como se desmoronó por la misma razón medio barrio del Carmelo, y como se ha desmoranado la economía y la naturaleza en el afán de aplicar políticas irracionales de construcción y de transporte. Para que los vecinos empiecen a hacer las maletas.

Si es que existe ya algún lugar al que marcharse.

6 comentarios:

francesc matas salla dijo...

El barrio no está indignado por el asunto AVE debajo de la Sagrada Familia. Al menos no lo están ni la Asociación de Vecinos, en la que la gente de EUiA formamos parte, ni la Coordinadora de Entitats que agrupa a todo tipo y a la gente joven y de la Asamblea joven. Otra cosa es el despilfarro del AVE. O que a medida que avanza la construcción de este símbolo religioso para una ciudad "laica y republicana" como se precia Barcelona, se van echando todas las actividades sociales y de jóvenes que se hacían en el recinto. El sábado participé en la cena de despedida de las/os Scouts, y el domingo fue el Esplai que celebraba sus últimas horas allí.

Eva Mª Durán dijo...

Francesc, pues si no están indignados, deberían estarlo. En cuanto a lo otro que me comentas, a mí me parece perfecta la Sagrada Familia, para mí es arte y cuando una cosa es arte obvio su connotación religiosa, pero pienso que su construcción no debería ser incompatible con que acoja las actividades del barrio, por mucho que lo quieran aducir como excusa. Te invito a que me hagas llegar más información de todas estas actividades sociales anuladas, y escribiré al respecto (si no prefieres hacerlo tú). Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

¿Para qué preocuparse por la Sagrada Familia o la Pedrera? Si ya no son nuestros.

La Pedrera es de la CAixa de CAtalunya y la utiliza para vender imagen corporativa y cobrar a los turistas por verla.
¿Y la Sagrada Familia? Supongo que pertenece a la Iglesia, pero no sé hasta qué punto estará el Ayuntamiento metido. Se ha convertido en otro método de recaudación vía Turismo.

El enmascarado Turista

Eva Mª Durán dijo...

El arte siempre es arte, aunque pertenezca a la Caixa de Catalunya o la Iglesia...

Además... no sería la primera vez que una revolución expropia edificios singulares y les da un uso social, je je... es broma, es broma, no estoy llamando a la revolución, que soy una buena chica... je je je je...

francesc matas salla dijo...

Eva Mª, Memorable la ingenieria gaudiniana, decadente y neoabarrocada lo que presentan como la catedral con el cimborrio más elevado de toda Europa. El arte es opinable e incita a la polémica. Si te gusta, pues disfrútala. Cieto que mejor las torres que el hacinamiento de pisos.
Lo lamentable es que nadie sea capaz de obligar a la jerarquía eclesiástica y a los señores de las torres sagradas a compensar al barrio en servicios y equipamientos lúdicos, de ocio y culturales. A ciertas horas no podemos entrar ni en el Metro, y los autobuses nos invaden por doquier, además el turismo tan rentable para lo sagrado atrae a ladrones como las moscas. Incluso a otras horas la elevacion de las torres nos quita el sol para quienes vamos a pie.
Me apunto en que una revolución devuelva al barrio y para usos comunes público sociales este monumento, así de paso lavamos su carácter de Templo expiatorio de la insurrección popular conocida como semana trágica.

Eva Mª Durán dijo...

Reivindiquemos la Sagrada Familia para el barrio y pongamos cotas a las invasiones bárbaras, mal llamadas turismo, Francesc! La Sagrada Familia, nuevo símbolo de la Barcelona laica y republicana! Eso sí, habría que cambiarle el nombre.