jueves, 25 de junio de 2009

Bloguero él, bloguera ella: un cuento que no tiene naaaada que ver con la realidad

Érase una vez una pareja de blogueros: concretamente, de actualidad política, concre-tamente, ambos bastante de izquierdas. Los dos tenían la edad media de la blogosfera hispana (sobre los 35 años), aún la crisis no les había arrebatado el empleo, y por consiguiente vivían en un feliz y comprometido mundo bloguero-doméstico y cuidaban abnegadamente de su dos blogueritos. A continuación, os detallo un día en la ideal vida de esta pareja.

Como es de recibo el bloguero se levantó temprano, se informó leyendo todos los diarios digitales alternativos y oficiales (incluso El País) que pudo para forjarse una opinión clara acerca de la actualidad, consultó sus foros y listas de correos, y luego envió a la blogosfera su contribución a un mundo mejor en forma de post combativo contra los excesos del sistema capitalista y sus consecuencias. Naturalmente, también la bloguera se levantó temprano, y (después de ser derrotada en su carrera para ganar el mejor ordenador de la casa, ya que cuando se disponía a lanzarse hacia él para llegar antes que el bloguero, el bloguerito pequeño comenzó a llorar porque se le había caído el chupete ocasionando la habitual sordera masculina en este tipo de situaciones) tras impacientarse ante el milenario ordenador del desván que la pareja guardaba más por nostalgia que por otra cosa, antes de que hubiera podido cargarse la página de El País o consultar ningún correo, le llegó la hora de despertar a los blogueritos, cambiarlos, vestirlos, darles de desayunar, llevarlos al colegio, mientras el bloguero, con la conciencia tranquila por haber enviado su post mañanero, se acicalaba tranquilamente delante del espejo y se iba a tomar el café al bar con la loable intención de ahorrarle a la bloguera preparar un desayuno más.

Durant el día laboral, el bloguero se desconectó en ocasiones de la rutina laboral para seguir al dedillo la actualidad política, no fuera que su desarrollo hiciera necesario manifestarse al respecto en forma de entrada en su blog, y contestó a sus comentaristas, ante la amable mirada de su jefe que entendía que si un hombre interrumpía su jornada laboral sólo podia ser por temas realemente importantes. La bloguera también intentó desconectarse de la misma manera para escribir el post que le había sido imposible publicar por la mañana, pero entre llamadas al pediatra para concertar la revisión periódica del bloguerito pequeño, al dentista para pedir cita para la ortodoncia del bloguerito mayor, a la piscina municipal para matricular a ambos blogueritos en los cursos intensivos de verano, a la tienda del pueblo a ver si tenían la ropa que pedían en el colegio para el baile de fin de curso, al psiquiatra para que le recetara unas tranquipastillas para el estrés... resulta que de pronto ve cómo la mirada de águila de jefe con un ERE dibujado en las pupilas amenaza con caer sobre ella para desgarrar su miserable aportación a la economía familiar en forma de simbólico salario, acusándola de perder el tiempo corporativo para cotorrear mailísticamente con sus amigotas y... en consecuencia, su blog continúa sólo y olvidado sin que nadie se apiade de él.

Por la noche, el bloguero, después de haber mantenido una sana discusión política con los compañeros de trabajo en el bar y haber asistido a un reunión de su partido, llegó a casa, besó cariñosamente a la bloguera y a los blogueritos y, cansado de la dura doble jornada del trabajador de izquierdas comprometido, se sentó en el sofá con los pies en la mesa y una cerveza en la mano para desinformarse un poco con los telediarios y ver después algún documental de actualidad o historia con la cena, antes de volver a conectarse para enterarse de las últimas noticias y los últimos comentarios del día. La bloguera, después de haber ido a recoger al bloguerito pequeño a la guarde, al mayor al cole, a la piscina, a la tienda, al psiquiatra, de darles la merienda, de llamar al local de su partido diciendo por enésima vez que sus deberes de bloguera madre y trabajadora le impedían asistir a la reunión, de hacer la cena para el agotado bloguero suministrador del grueso de los ingresos familiares (aunque tiene la misma categoría profesional que la bloguera y menos estudios), de poner la mesa, de recoger y lavar platos, duchar a los blogueritos, ponerles el pijama, acostarlos, también se conectó (otra vez en el ordenador prehistórico, claro) para escribir su tan deseada entrada. Parece que ningún niño llora ni pide agua; aún falta un hora y media para que la lavadora nocturna termine el programa y haya que tender... la noche es propicia al bloguerismo femenino... Pero lo primero que la bloguera puede abrir en su afán de información es el estudio de la blogosfera hispana publicado por Bitacoras.com, y la imagen que ilustra esta tontería que están ustedes leyendo, después de tardar casi un siglo en abrirse, golpea sus ojos cansados...

A la bloguera le dio un ataque de risa tonta tal que se cayó de la silla arrastrado el teclado del ordenador de la época de los Commodore y los Amiga, tras él la pantalla, y tras él la torre; el estruendo consiguió sacar al bloguero de su estudio donde está acabando sus deberes 2.0 de la noche, y cuando ve a su compañera y madre de sus hijos tirada en el suelo en confuso montón entre un revoltijo de accesorios informáticos que dejaron de ser modernos cuando Bill Gates fue a Vietnam y riéndose a carcajadas, le recrimina su falta de seriedad recordándole su condición de madre, trabajadora y militante, y le aconseja que, en lugar de intercambiar correos chorras con sus amigas, que seguro que es lo que le ha provocado tal acceso de hilaridad, actualice su blog, que lo tiene muy abandonado y hay que hablar de temas tan importantes como el terrorismo (el de ETA y el empresarial), los maltratos a inmigrantes en España e Irlanda entre otros lugares, la última de Berlusconi y la razón por la que ésta sí parece que le está pasando factura, la curiosa percepción del sentir de izquierdas de Zapatero en temas como los impuestos a los ricos, Durao Barroso y el derecho penal internacional (por ejemplo), el Tratado de Lisboa que es tan democrático que exige dos referéndums en Irlanda en lugar de uno sólo, el pacto o no pacto de ICV e IU para ir al grupo de la izquierda europea... por cierto, le dijo, ¿no te da vergüenza? ¿Cuánto tiempo hace que no vas a las reuniones del partido?

No quisiera que ninguno de mis compañeros blogueros se diera por aludido con este cuento un poco exagerado, nacido de mi cabreo por llevar casi una semana sin actualizar el blog debido a motivos parecidos, aunque no iguales, a los de la bloguera de la historia (tampoco digo que mi situación familiar se parezca o no a la de ella). Con él sólo pretendo denunciar un estado de la sociedad que incentiva y no responsabiliza al hombre de la inacción doméstica y que, en cambio, culpabiliza a la mujer de cualquier fallo en este ámbito; lo peor es que somos las propias mujeres (no todas, afortunadamente) las que nos lo creemos y las que vamos por ahí con sentimiento de inferioridad por nuestros bajos salarios y de culpa por no ser amas de casa a tiempo completo. Me diréis que se ha avanzado mucho, y yo os diré que estoy de acuerdo; compararéis nuestra situación con la que sufren las mujeres en otros países, situaciones indignantes, y me diréis que me quejo de vicio, pero no obstante continúo creyendo que estos pasos adelante que hemos avanzado han conllevado bastantes pasos atrás.

9 comentarios:

rafa hortaleza dijo...

interesante. Leído para lo mejor de la semana roja.

sara.mulet.escalas 1980 dona,de la terra-via làctia dijo...

Enhorabuena por el post compañera. Espero que incite a la reflexión a más de uno

àngels dijo...

Ara ja vaig entenent el que em deies l'altre dia... Ja veus, Eva M., com l'acumulació de feines de casa es pot confondre perfectament amb problemes de salut... O és que ho són? Un petó!

esther dijo...

No podría estar mejor descrita la vida cotidiana de cualquier bloguera(aunque puede ser algo exagerada en algunos puntos...¿o no?)

Eva Mª Durán dijo...

@rafa, @sara: Muchas gracias!/Moltes gràcies!

@àngels: n'hi ha una miqueta de tot... Un petó per tú també, maca.

@esther: claro que es exagerado (un poco)! Esa era completamente la idea. Gracias!

Anónimo dijo...

No creo que sea nada exagerado. Aunque la lectura sea muy amena y divertida estoy totalmente de acuerda con la no tan velada crítica.

En la mayoría de relaciones sigue existiendo esta desigualdad en las tareas domésticas. Creo que se ha avanzado mucho y muchos hombres se han concienciado y ayudan en las tareas de la casa. Pero el peso lo siguen llevando las mujeres, las cuales además trabajan fuera de casa ya sea por motivos personales, económicos o profesionales.

De hecho he llegado a pensar que la mayoría de los hombres se limitan a "no dar más trabajo a las mujeres". De ahí se pueden extraer frases como: "cariño, esta noche HE lavado yo los platos", "Hyas visto, cariño? He puesto la mesa! (le damos un caramelo como premio?, "pero cariño, HE meado dentro de la taza", "mira, cariño, qué aspirador tan chulo. Nos (quiere decir "te" casi siempre. En todo caso será "nos" cuando el hombre también se implique. Por ejemplo, no hace falta sartenes porque el hombre NO va a cocinar y no puede facilitar las tareas culinarias a "nos") va a facilitar la limpieza del suelo.

Me pregunto si luego la bloguera cumplirá con su tarea como esposa en el lecho conyugal... ¿Puede alguien aclararme este punto?

Por otro lado me alegro de que las mujeres se incorporen al mercado laboral porque desde luego profesionalmente son tan válidas como los hombres, sino más. El problema radica en que las tareas domésticas siguen existiendo y la mujer realiza así una bonita jornada doble o triple. Al menos muchas se dan cuenta de "para qué necesito al hombre, si lo puedo hacer yo sola?" y acaban divorciándose. Las criadas se pagan. Y las mujeres no reciben un sueldo como amas de casa. POr tanto, proletarias del mundo: divorciáos.

Para terminar, fantástica la entrada del blog. Me ha gustado mucho. Tanto, que me parecía estar leyendo el primer capítulo de alguna novela de suspense.

El enmascarado bloguero

Eva Mª Durán dijo...

Mira, Enmascarado, yo soy muy crítica con los hombres, y que conste que siento mucho serlo, porque he nacido con un porcentaje de heterosexualidad muy alta y, por suerte o por desgracia, para mí sois la única opción de pareja. Pero como también odio las generalizaciones me voy a callar de momento. Sólo comentarte que últimamente cada vez más amigas de distintas edades me están diciendo lo mismo. "Para qué quiero un hombre? Tengo menos trabajo sin nellos y la misma ayuda. Vale, ganan más, pero también sola ahorro el doble. Mejor me divorcio o me quedo soltera". Esto da qué pensar.

nynaevesedai dijo...

Exagerada sí, pero ¿exenta de realidad? pues más bien no.

Recuerda al libro de "Hasta el coño de ser una superwoman".

Eva Mª Durán dijo...

Opino lo mismo, Nynaeve, muchas gracias por pasarte por aquí y felicidades por tus blogs.