jueves, 11 de junio de 2009

Indignación y desconcierto en las últimas noticias

Unos empresarios de Valencia (lugar antes maravillosos y ahora asaltado por el PP y contaminado por el cáncer de los apartamentos y los campos de golf a pie de playa) abandonan a un trabajador con el brazo seccionado ante el centro hospitalario, tirando el miembro amputado a la basura; es el mismo trabajador al que explotaban haciéndole trabajar 12 horas por menos de 700 euros y al que tenían sin asegurar, aprovechándose de su desesperada condición de persona migrante, y al que por si fuera poco ahora acusan de borracho. ¿Creen ustedes que la justicia les ha echado mano? Pues se equivocarán: están libres como el viento.

Garoña es una central vieja e insegura (bueno, eso si admitimos que las palabras central nuclear y seguridad pueden ir en alguna ocasión de la mano); necesita reparaciones y actualizaciones, tiene fisuras por todas partes y ha sufrido demasiados accidentres en un espacio excesivamente corto de tiempo. Por si fuera poco, diversos estudios hablan de una elevada incidencia en sus inmediaciones de casos de cáncer de pulmón y leucemia, entre otros. Pero este cierre supondría la pérdida de unos 1000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos. ¿Creen ustedes que Zapatero consideró un plan alternativo de ocupación para estas peronas cuando hizo su promesa, electoral y electoralista, de clausurar la nuclear? Seguirían equivocándose: si lo ha previsto, yo no me he enterado. Y los trabajadores, que es más grave, tampoco.

Mientras tanto, acompañado de Trillo, Aznar (envalentonado por la victoria de los suyos) sigue insistiendo en sus recetas liberalizadoras contra la crisis, que incluyen el Una, Grande y Libre, junto a su amigo del alma José Manuel Lara, el consejero delegado de Planeta (gracias a una amistosa conversación del par de pájaros que acabo de mencionar esta servidora de todos ustedes se vio obligada a expurgar de cualquier vaga alusión a la personalidad propia de Mallorca una guía del g¡gante editorial sobre la isla, cuando integraba las filas laborales comandadas por Lara, sí, no se lo pierdan), que desde luego no favorecerían a todos los afectados por los dos párrafos anteriores, esto es, a los trabajadores; y, por su parte, Espe ultima la definitiva mercantilización de la Salud como ya hace con la Educación. ¿Creen ustedes que alguien se está quejando? No, no lo creen. Saben perfectamente que desde las últimas elecciones gallegas en este país se apoya al corrupto y al explotador, a los mismos al quienes no condena en los Juzgados.

Esto no puede estar pasando. Probablemente en la noche electoral bebí demasiado para celebrar que ganó la izquierda solidaria y que en su primer discurso garantizó con creces el cumplimiento de sus promesas, el alcohol me sentó mal y estoy teniendo una pesadilla. Debe ser eso. O la pesadilla es, sencillamente, la realidad, igual que el infierno, decía Sartre, somos nosotros.

Más info
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas.
Llego tarde pero llego. Aunque no sé por qué lo hago, ya que las noticias cotidianas cada vez me indignan más.

Con referencia al tema del PP prácticamente no tengo comentarios. Los aborrezco y simplemetne salen improperios por mi boca...

El tema de la Central Nuclear de Garoña es de los que traen cola, Suministra muchos puestos de trabajo a toda la zona y desmantelarla supondría una repercusión económica desfavorable en la región. Por eso estoy de acuerdo en que hay que hacer gestiones y planes objetivos y reales para recolocar a toda esa gente. Por el resto quede clara mi postura anti energía nuclear. Por muy barata y rentable que sea no es segura ni limpia (bueno, siempre podemos llevar los barriles con residuos radioactivos a nuestro querido océano podrido o a cualquier país de mierda tercermundista... nchst!).

Por último, el tema del inmigrante sin papeles me corroe un poco por dentro. No quiero que se me malinterprete, por favor. Sé que los empresarios culpables de la dejación y explotación humanas son unos hijos de la gran puta y se merecen cárcel con carácter vitalicio. Pero es que por el otro lado... no todos los inmigrantes están totalmente en desacuerdo con que los contraten sin papeles... POr favorm, repito que no se me malinterprete. El dinero que reciben, por miserable que sea para un español, para muchos de ellos es una pequeña fortuna... y encima neta. Muchos están de acuerdo en cobrar en negro para no pagar impuestos ni cotizar a la seguridad social (aunque no se den cuenta que eso repercute negativamente en su futuro, ya que carecerán de cualquier tipo de prestación social). No quiero decier con ello que este sea el caso ni tampoco que por supuesto creo que todos deben trabajar en la legalidad. Que conste que esta opinión la vierto a riesgo de equivocarme después de hablar con valencianos e incluso con inmigrantes sin papeles.

El enmascarado de Lepanto

Eva Mª Durán dijo...

Te entiendo, Enmascarado pero ¿qué quieres que hagan? Están en una posición desesperada, sin conocimientos de esta legislación, con el sólo objetivo de ganar cuanto más líquido mejor para subvertir a las necesidades, en muchas ocasiones, de un extenso núcleo familiar repartido entre aquí y su país de origen. Y de esa situación de necesidad y de indefensión se aprovechan. El empresario (qué ilusa que soy, por favor) deberían ser los primeros en decirles que para él no trabajan si no están regularizados, y cobrando lo mismo que cualquier español (bueno, de hecho todos deberíamos cobrar más, que tampoco los autóctonos tenemos un sueldo decente en este país del que me ahorraré los calificativos, aunque mejor que los foráneos estamos, sí, he de reconocerlo).

Me dan asco los que se aprovechan de la debilidad. Además de vil me parece cobardía, y esas son las dos peores cosas juntas que se pueden ser. Puedo entender, y casi aplaudir en según qué circunstancias, a los que atracan a una gran fortuna o a los que se atreven a tocarle las pelotas a un tío de dos metros y 150 kilos de peso, pero a los que roban o explotan al pobre o agreden a los niños o a las mujeres... te prometo que... bueno, mejor me callo.