lunes, 8 de junio de 2009

Un poema de lucha

Para descansar un poco de la campaña electoral y para animar algo al personal (o quizá más bien para ayudarle con el insomnio), aquí os copio un poemilla sobre la lucha. Espero que no os diguste demasiado.

Que venga lo que está afuera a recogerme,
y se rompan todos los límites que marca el aire.

Voy a escarbar en lo transparente
y a horadar túneles en las cosas sin consistencia,
volveré la tierra del revés hasta encontrar
la espada de puño dorado
y engalanado con piedras de colores,
el cuero repujado que cubre la fuerza,
la carne metalizada que contiene
el valor de la lucha.

Es la fiesta de las banderas rojas
y de los objetivos heroicos,
pero una vaga pátina de uniformidad
(no por indefinida menos real),
recorre, gris, las calles de la protesta,
sembrando vejez en los ideales.
¿Podremos revertirla?

Dime
qué es lo que me oprime,
dime
hasta qué punto puedo encenderme a improperios,
o hasta qué punto puedo suicidar mi cobardía.
Dime cómo escapar de mí misma,
cómo llegar a ningún lugar
y quedarme allí,
presa de una ilusión que no es de este mundo
y quizá ni siquiera de aquél.

Los ojos de acero,
brillo inconmovible y perpetuo,
las manos de hierro.
Una gota de sudor resbala
por entre las dunas del mediodía,
cuesta abajo.
Las cavernas que encubren tesoros,
los corazones que esconden vida.
Tras ese recodo está el horizonte.
Una mirada. Un propósito.
Un camino que nunca empezó
y cuyo final es su propio inicio.
Una belleza inasequible.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me has dejado sin palabras.
Me encanta.

El enmascarado sorprendido.

Eva Mª Durán dijo...

No es para tanto, a veces me da este punto. Gracias!