Sí. Estos últimos años han sido duros. La generación que ahora anda por los alrededores de los treinta años no sólo ha tenido que ocuparse de su propia supervivencia, sino de la atención social a los que no tuvieron tanta suerte como ellos. La única ventaja es que los puestos de trabajo relacionados con el cuidado a la comunidad mutante ayudaron a que remitiera levemente el paro, endémico después de la crisis económica definitiva de hace veinte años.
Atención: mis compañeros de portería me comuncian que una horda de mutantes está irrumpiendo en el edificio de la radio. Arrasando todo a su paso, se dirigen irremisiblemente a los estudios de grabación. Cumpliendo con nuestro deber de periodistas, intentaremos informarles hasta cuando nos sea posible... ¡Oh, Dios mío! ¡Están entrando en ese estudio! Nunca los había visto de cerca, ¡son mucho más horribles de lo que me imaginaba! ¡Son encorvados, contrahechos, les faltan algunas extremidades y les sobran muchas otras! ¡Sus pieles tienen un extraño color verdoso morado! ¡Son viscosos, chorreantes, se licúan a cada paso destilando líquidos corrosivos! ¡Sus ojos, repartidos por los lugares más insospechados de su cuerpo, me miran con afán caníbal! ¡Han perdido toda semejanza con el género humano! Esos cuerpos, desatendidos por la progresiva privatización de la sanidad pública, están destrozados por la acumulación de transgénicos, por los numerosos escapes de las nucleares, por las represivas cargas de los antidisturbios en las manifestaciones en el Día del Orgullo Mutante... Esas mentes están perturbadas por la educación al servicio de la religión, de las grandes fortunas y de las transnacionales que resultó tras la aplicación de Bolonia y de la Llei d'Educació de Catalunya de 2009, por la trágica contemplación de cómo los crímenes internacionales contra la Humanidad quedaban impunes, por la decepción que supuso constatar que los partidos que supuestamente tenían que aplicar leyes sociales resultaran más fascistas que el propio Franco, y de que los grupos pretendidamente de izquierdas utilizaran la traición como arma política... ¡No se puede hacer nada, es el final! ¡No! ¡Se están acercando! ¡Voy a morir! ¡Moriremos todos! ¡Moriremos to...!
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4 comentarios:
Jajajajajja se te va un poquito la olla, no?
Imaginando un mundo alternativo? Veo que desde luego más parecido a Acción Mutante que a La Casa de la Pradera.
Muchas gracias por hacerme sonreír y recordar a mi Amo y Señor Lovecraft en un día tan especialmente cruento y humillante laboralmente hablando.
Tekeli-li... tekeli-li....
Ah, por cierto, que con la emoción se me ha olvidado firmar...
El enmascarado ameboide...
Je je je je... Sin Álex de la Iglesia, Lovecraft y Orson Welles no habría podido escribir esta chorradita. Soy una mera copista de los maestros.
Ah, y tranqui, Enmascarado, en esto del curro todos estamos igual. Tómatelo con calma o envíalos a pastar a todos.
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