miércoles, 16 de septiembre de 2009

De nacionalismos, referendos, violencia y comprensión

Empezaremos de una manera contundente: a mí los nacionalismos me dan grima. Tanto los centrales como los periféricos. Más que grima, desconfianza. Más que desconfianza, un poco de miedito. Más que miedo, según como, bastante asco. Los afanes identitarios, y en la historia reciente europea tenemos un caso bastante reciente, suelen ser motivo de conflicto, incluso bélico, incluso arrojando millones de muertos, mutilados, desparecidos, desplazados, y de unas violaciones de los derechos humanos que ni en nuestras peores pesadillas. Y el hecho de que el muy comprensible sentimiento de pertenencia a una nación normalmente sea terreno abonado para la manipulación del pueblo por parte de elites, por motivos económicos o de poder, no contribuye mucho a que respete este tipo de ideas.
No obstante, sería mucho más comprensiva con el nacionalismo si no llevara aparejados ciertos aderezos que no me parece en absoluto que debiera conllevar.

Sería mucho más comprensiva con el nacionalismo si reivindicara, sobre todas las cosas, los derechos de la clase trabajadora del país en cuestión. Ni el nacionalismo periférico ni el nacional hacen propuestas sociales creíbles, y aunque alguna vez puedan decantarse por una opción o votar alguna ley en este sentido, pocas movilizaciones han emprendido y poca voluntad política se les ha visto al respecto. Corríjanme si me equivoco, pero las escasas veces que algo así se ha producido, se ha caracterizado por un tufo electoralista que tiraba de espaldas. Yo puedo sentirme española o no, pero de ninguna manera me siento representada por ninguno de esos personajes que hoy en día reivindican la españolidad. Yo puedo sentirme o no catalana (de hecho, me siento), pero cuando escucho a Joan Carretero llamando a gritos para su causa a Joan Laporta, un señor que, a pesar de todo el respeto que me pueda inspirar como presidente del Barça, equipo que bajo su mandato empezó a dejar de hacer el más absoluto ridículo futbolístico... bien, no creo que represente los intereses del pueblo ni que su prioridad sea la lucha por los más favorecidos precisamente. Y si no que vengan sus negocios y lo digan.

Sería mucho más comprensiva con el nacionalismo si no llevara aparejado odio. Evidentemente, nadie puede gobernar en los sentimientos, y el hecho que uno se enclave nacionalmente en un lugar o en otro es el resultado de un cúmulo de aprendizajes, lecturas, experiencias e idiosincrasia personal, y contra eso no se puede, ni se debe, luchar. Pero desear "que España no se rompa" o querer escindirse de ella no habría de presuponer faltar al respecto a aquellos cuyas opiniones son las opuestas. No acepto que se insulte a nadie por ser o sentirse de una determinada nacionalidad, ni que se demonice a colectivos nacionales. La catalanofobia de la caverna mediática me indigna hasta cotas incalculables, pero comentarios como los de Àngel Colom, comparando al PSOE con la Falange, me parecen tan desaforados como demagógicos; aunque la verdad es que todos estos peronajes, los unos y los otros, ya por sí sólos se retratan.

Sería mucho más comprensiva con el nacionalismo si no incitara, e incluso, practicara, la violencia. No quisiera extrapolar esta afirmación a todo el nacionalismo, pero sin duda sabemos que existe terrorismo tanto proespañol (bastante más impune, hay que decirlo, es más, casi completamente impune) como antiespañol. Uno puede estar a favor de todas las segregaciones, de todos los referendos de autodeterminación, del mundo; yo, de hecho, lo estoy. Con una metáfora sacada de las relaciones de pareja, nada hay tan erróneo como intentar retener a alguien que desea dejarte, y el Gobierno no debería tener miedo a la verdad, cualquiera que sea ésta, ni intentar acallarla. Pero nada de eso no justifica la violencia. NO la justifica. Y si esta violencia implica a inocentes, mejor dicho, suele elegir a inocentes, mucho menos. Y si esta violencia no tiene el valor de aspirar a objetivos más altos (y poderosos), y hacerlo a cara descubierta... La respetaría un poco más si lo hiciera. Solamente un poco más, a ver si me entienden. Por otra parte, tengo la teoría que a ciertos grupos terroristas que reivindican la libertad de su nación lo que en realidad persiguen es otra cosa muy distinta... bien, sólo es una teoría.

Sería mucho más comprensiva con el nacionalismo si fuera inteligente. Los afanes del Gobierno por anular la consulta independentista de Arenys de Munt no han conseguido más que radicalizar a sus partidarios, darle un eco exagerado, y cosechar un buen porcentaje de 'síes', que personalmente no creo que refleje del todo el sentir del poble arenyenc. Si es así como quieren preservar la unidad de España, sinceramente, se han lucido.

Sería mucho más comprensiva con el nacionalismo si el nacionalismo (algún nacionalismo, me refiero) fuera más comprensivo. De todos es sabido que en Euskadi las mismas personas que protestan por su falta de libertad y de capacidad de elección mantienen en un estado de terror a los que quieren otra libertad y otra decisión. Se hablan de maltratos en las comisarías. He oído un rumor no confirmado sobre pintadas en las casas de Arenys pertenecientes a las personas que no querían votar, o no querían votar 'sí', y sobre amenazas al dueño de un bar que acogía reuniones de 'sociatas'.

Sería más comprensiva, por último, con el nacionalismo español, si me permitiera enarbolar una bandera diferente de la que ahora se ve en los estamentos oficiales, concretamente la que ven ustedes encabezando este post, y si consintiera un referéndum sobre su implantación, la de la bandera y la de todo lo que ésta incluye. Mientras tanto, incluso entonces, mi patria seguirá siendo la Humanidad, sobre todo la 'otra' Humanidad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas. Mira, estoy completamente de acuerdo con lo que dices. Siempre he considerado los nacionalismos (vengan de donde vengan) un cáncer. ¿Por qué?

-Se basan en la tierra, la raza y la lengua.

-Los preceptos anteriores llevan a los nacionalistas a "defender" a ultranza sus "derechos" y "posesiones" (otros lo llamarían señas de identidad) con la consecuencia de menospreciar lo ajeno a su burbuja, ya sea en lo terrenal, en lo lingüístico y sobretodo en lo racial. De hecho, suelen comenzar su andadura con el intento de salvaguardar su "cultura" de una imposición para pasar a imponerla a los demás les guste o no (se pide respeto pero no se predica con el ejemplo). En resumen: se creen que lo suyo es lo mejor, y que ello les coloca en una posición preponderante sobre el resto de seres.

-Llevan consigo los tintes del odio.

-Se basan en símbolos y banderas, encasillando a sus afines a la iconofilia y no a la humanidad.

-Una vez conseguido su fin, carecen de auténticas medidas sociales y económicas justas. Quiero decir que un grupo nacionalista, una vez haya alcanzado su meta, deja automáticamente de tener sentido justamente por el mismo sentido que da vida a su propia existencia.

Y enfin, seguro que me dejo un sinfin de motivos más...
En definitiva, esto se puede alargar hasta el infinito. ¿Por qué tengo que ser catalán? Soy de SANTAKO, joder! No quiero saber nada de españoles ni catalanes! ¿Y por qué tengo que izar la bandera de la paloma sobre el puig castellar? Si soy de mi casa! No tengo nada que ver con nada ni nadie! Viva la República Nacional-Independiente (no quiero que me denuncien por plagio) de mi HABITACIÓN con su poster de Judas Priest!

Creo que las religiones son malas (sobretodo las monoteístas... qué razón tenía Nietzsche) porque actúan como "redes sociales" nacionalistas que basan su existencia en "defender" e "imponer" su verdad.
Recordemos: tierra (¿Dónde va un copto? ¿Pero que se ha creído un moro? ¿Qué puede ser cristiano? Mejor le cortamos el cuello...), raza (seguimos con el moro...) y lengua (el árabe al paredón... y viceversa).

Creo que el capitalismo salvaje es malísimo, porque no respeta a las personas y las explota, o les lava el cerebro para comprar su productos, pero al menos sirvió como chispa y acelerante para el nacimiento del socialismo.

En fin, que creo que tu razonamiento es muy acertado y valiente en unos tiempos como los que vivimos.

Viva la HUMANIDAD.

¡VIVA HONDURAS!

Un saludo.

El enmascarado Internacionalsocialista.

rafa hortaleza dijo...

una gran entrada. Enhorabuena.

Eva Mª Durán dijo...

@Rafa: Gracias. Un placer reencontraros en la Fiesta!

@Enmascarado: Te agradezco tu comentario, tan oportuno como siempre. Seguimos conversando. Un abrazo.