jueves, 22 de octubre de 2009

Los que ganan y los otros

Uno puede ser de derechas por muchas razones. Entre ellas, hay algunas bastante inofensivas. Uno puede ser de derechas por temperamento conservador y poco amigo de los cambios, por sinceras creencias religiosas (tan respetables como cualquier otra idea, me veo obligada a reconocer, aunque a mí personalmente me parecezcan una enorme equivocación), porque han mamado la ideología con la leche del biberón. Hay gente buena de derechas, incluso... Conozco a pocos, es cierto, aunque tampoco es que me haya movido demasiado por esos ambientes y, de hecho, una de mis mejores amigas, a la que quiero un montón, vota al PP. Hasta yo misma fui de derechas los primeros nueve años de mi vida: todos tenemos un pasado con trapos sucios que remover.

Pero hay otra derecha. Una derecha que no es privilegio de ningún partido y que se encuentra tanto en formaciones políticas de nuevo cuño, como en el nacionalismo (que siempre está a la derecha de muchas cosas, aunque el que lo ostente posea una ideología convencida de izquierdas), como en los que se dicen socialistas (y todo lo más lo son únicamente sus votantes y su militancia de base), como en la policía.

Estas personas se hallan a este lado del espectro político porque les va muy bien escudarse en alqunas de las tesis de esta tendencia para defender la ley del más fuerte. Y los que defienden la ley del más fuerte no suelen poner límites a su afán de acumular riquezas y poder; ni siquiera (ni mucho menos) el límite moral. Y los que tienen límite son los que ganan. Los que gobiernan. Aunque no sean el partido más votado en las elecciones.

Afortunadamente, hay otras idelologías y otros políticos. Hay formaciones que defienden programas tales que muy difícilmente, a no ser que se esté muy equivocado, pertenecer a ellos pueda ser goloso para el que quiere medrar. Por eso apuesto por la honestidad de los políticos de izquierdas. De las izquierdas de verdad. Aunque no ganen. Sobre todo porque no ganan.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta leer tus entradas por la coherencia y buen gusto con las que las llevas a cabo.

El dinero ama a la derecha, y con él la ruindad, avaricia, soberbia y desprecio por los semejantes.

Dios, si es ese ser de bondad infinita que decía el nazareno, debe ser de izquierdas, la gran ONG de los desamparados, maltratados, pobres y desheredados.

El enmascarado pánfilo (en referencia a "amigo de todos", claro... es que filopan suena peor...).

tomas rivero dijo...

Sinceramente (¿qué querrá decir sinceramente?) no hay nadie bueno de derechas. Y Dios siempre fue de derechas. Es más, lo inventaron ellos y la ignorancia. Cuanto más ignorantes, más de derechas. Lo que pasa es que la derecha tiene una dirección y unos perros cancerberos. Pero la gente de derechas es mala. Punto. Aunque tengas amigos de derechas, que lo mejor es no tenerlos. Pon a esos amigos en un brete (un conflicto político, una guerra...) y ya verás. Se hacen confidentes te denuncian se chivan te matan: todo seguido y sin comas. Así son, no hacen pausan. No les des una oportunidad.

Salud, Tomás Rivero

Eva Mª Durán dijo...

@Enmascarado: estamos bastante de acuerdo, me temo. Gracias.

@Tomás: sí, lo que pasa es que hay muchos que se dicen de derechas y en realidad no saben lo que es la derecha. Esos no tienen por qué ser malos. De hecho, hay entre sus filas tantos buenos y malos como entre el público general... además leen mi blog, y si me meto con ellos me pegan, je je.