martes, 10 de noviembre de 2009

Libres...

Retiramos los escombros de los falsos muros que construimos para derribarlos alegremente. Recogemos las serpentinas lanzadas en honor de la libertad. Barremos el colorido confetti que pretende conmemorar la caída de un mundo gris. Qué felicidad. Somos libres. Podemos criticar al poder y movilizarnos contra él todos las veces y con toda la intensidad que queramos, en el tiempo que nos dejan libres los diarios deportivos y la televisión. El Estado ha dejado de inmiscuirse en nuestros asuntos, ni siquiera para garantizarnos derechos fundamentales que además subvencionamos con nuestros impuestos. Hemos ganado en mafias y privatizaciones. Somos más ricos; que esa riqueza se haya concentrado en muy pocas manos (justamente en las menos escrupulosas, las que supieron nadar en río revuelto apartando los cadáveres de los peces a su paso) es un inconveniente sin importancia.

Ayer se conmemoró un sueño roto. Si se convirtió en pesadilla, no fue por el sueño mismo, sino por los soñadores. Es paradójico: se han cometido muchos crímenes en nombre de ideales de verdad y de justicia. El 'Amaos los unos a los otros" del Cristianismo se convirtió en 'Matad a todos los otros' (y el 'Dejad que los niños se acequen a mí' varió ligeramente su destino original), la propagación de la fe musulmana en la guerra santa contra el infiel, y la lucha por el reconocimiento de un pueblo sin tierra y secularmente denostado en uno de los mayores genocidios de la historia de la Humanidad; y nadie ha proclamado el fin de las religiones monoteístas. Y sin embargo, hace veinte años se entonó un réquiem por un socialismo cuyos crímenes fueron más bien los de su verdugo, el estalinismo.

Somos libres. Como los iraquís y los afganos, como los hondureños. Somos libres. Muy libres.

Algún día lo seremos de verdad.

P.D.: Más info sobre muros y caídas, en I love IU.

6 comentarios:

Rai dijo...

Es interesante lo que dices... me apunto a tu blog

Eva Mª Durán dijo...

Gracias, Rai. Yo ya me he apuntado al tuyo, lo he abierto y me gusta cómo escribes. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Menos mal que todavía nos quedan los israelíes, que siguen levantando muros en sintonía con esa buena tradición... para proteger a sus colonos, claro...

Por cierto, ¿Cómo sigue el tema aquel del muro que Bush quería levantar para separar la democrática América de la infestada México, tan llena de chicanos?

Desgraciadamente no todos los muros son físicos ni tangibles, pero no por ello menos impenetrables.

Excelente entrada, de nuevo.

El enmascarado berlinés.

p.d.: Una aportación. El muro de Berlín se construyó después de la muerte de Stalin. Qué malos fueron los soviéticos... sin ellos actualmente toda Europa hablaría alemán.

p.d. 2: Es curioso... me imaginaba el muro mucho más inexpugnable...

Eva Mª Durán dijo...

Gracias, Enmascarado. Por cierto, gracias por la aportación pero sé perfectamente que el muro se construyó después de Stalin, hasta ahí llego, y creo que no hay nada en el post que haga suponer que desconocía esa información, a no ser que me hay expresado mal. Quería decir que el estalinismo fue un cáncer que se extendió sobre el comunismo, y que sus crímenes son de los que ahora se acusa a los verdaderos comunistas, gente que cree en la libertad y la igualdad. Reconociendo, sí, que el concepto de libertad es amplio, difuso y muy manipulable.

Me ha gustado lo de lo muros no tangibles. Tienes toda la razón. Su invisiblidad e intangibilidad los hace más peligrosos. Y están por todas partes.

tomas rivero dijo...

El stalinismo se aplicó a los “otros” comunistas. Pepe se cargó al Comité Central del PCUS al completo y se pasó por la piedra a toda la oposición dentro del partido. Que el stalinismo se convirtiera en un "método" de análisis político y que este fuera seguido por el resto de partidos comunistas del mundo, es un buen debate. Para empezar véanse lo crímenes cometidos durante la guerra civil en este país. Se pasaron por la piedra al POUM, y Andréu Nin todavía está desaparecido. Y todo por una discusión: Ganamos la guerra o hacemos la Revolución. El PCE prefirió ganar la guerra, en un claro concepto de su lucha por etapas. Se perdió, claro. Y a los que estaban por hacer la Revolución, al paredón o las checas. Y no se ha hecho crítica pública renegando de aquellos acontecimientos.
Los crímenes del capitalismo son "normales", pero que te maten los tuyos es muy fuerte.
Y hablando de muros, hubo uno “intangible” que se llamó telón de acero, el que construyó Pepe cerrando las fronteras a la Revolución, con la disculpa de que no se la robaran. No entró nadie, pero se fagocitaron.

Besos, Tomás Rivero

Eva Mª Durán dijo...

Se ha hecho esta autocrítica que dices, Tomás. Siempre lo he dicho: el PCE dominado por el Moscú stalinista que hizo la guerra no es el mío, y no me identifico con él, ni lo hacen en general mis compañer@s, aunque pueda o podamos estar de acuerdo con algunas de sus figuras.

Y el tiempo de guerra se rige por otras leyes difíciles de entender cuando una vive, afortunadamente, en paz. Ni de lejos justifico lo que se hizo, y siempre me he sentido próxima a Andreu Nin, pero creo que para juzgar con exactitud deberísamos haber estado allí, en el propio meollo de ese contexto.

Besos y te contesto en breve a tu mail. A ver si me quito el nuevo blog de encima.