lunes, 26 de abril de 2010

El velo que vela la realidad

Es totalmente cierto que mucho progre de poco pelo está utilizando el caso de la estudiante de Pozuelo -que reivindica su derecho a llevar velo en clase- para hacer gala de su laicismo y su feminismo, cuando no se les ocurre protestar por la millonada que este estado tan laico les pasa a los curas ni por la situación de indefensión a la que en múltiples ocasiones estamos condenadas las mujeres a causa de nuestro bajo salario y nuestras presiones sociales, como explica el compañero David en Textos de un Antisistema.

Pero también es evidente, y no quisiera parecer racista ni nada por el estilo (¡el panteón socialista me libre!), que por devenires de la historia la mujer musulmana no ha podido llegar aún al grado de liberación de la occidental (que tampoco es para tirar cohetes); y yo diría también que la situación lamentable de varias naciones que profesan el islam en la actualidad favorece que se enarbole la identidad musulmana, entendida muchas veces como las costumbres más rancias y que menos benefician a la mujer, como un estandarte de batalla; cosa que le va de perlas al poder tanto autóctono como extranjero para someter más y mejor a estos pueblos.

Entonces, ¿qué hacemos? Es absurdo y de un racismo disfrazado prohibir el velo, incluso prohibir cualquier símbolo religioso. Pero podemos presionar para que acaben las situaciones que favorecen que se utilice la religión para dominar al pueblo y convertirlo en un obediente soldado al servicio de intereses de los poderosos. La paz, la libertad, la no injerencia ni política ni económica y la soberanía alimentaria para países como Irak, Irán, Afganistán, Palestina, Chechenia, muchos de África y alguno más de Asia serán las cosas que conviertan en el futuro al velo en una mera anécdota costumbrista sin ningún tipo de connotaciones de sumisión femenina.

Como decía Galeano, comencemos a caminar tras esta utopía.

No hay comentarios: